En lo alto de la Umbría de los Sánchez hay un delicado sendero que permite divisar el resplandor del mar por un lado y la extensión del paisaje lunar por el otro. A veces, las piedras del camino toman el protagonismo.
En un ambiente árido aprendes a mirar lo aparentemente vacio. Descubres un bosque de líquenes en cada roca. Los hay azules, naranjas, verdes, amarillos, grises...
Vamos con frecuencia al Camino de los Puros. Repetimos una y otra vez lo aparentemente conocido. La intimidad con el paisaje permite detectar novedades. Había llovido y el vacio lunar lucía verdes.
Pietro ha mirado con ojos frescos a Torrevieja y nos ha permitido recuperar algo perdido. Las luces desde la terraza podrían ser la base de las mejores acuarelas de un pintor vagabundo.
Al discurrir por las orillas del rio Alharabe en otoño esperas encontrar elfos melancólicos despidiendose de una tierra tan bella como amenazada. Esa mañana recogimos setas viscosas con las que hicimos un estofado.