Sunday, July 16, 2006

En memoria de mi padre


Hace nueve años mi padre murió cuando parecia que se iba a recuperar de una intervención aparentemente banal. Una infección respiratoria hizo grave lo leve y el cansancio de su viejo cuerpo enfermo hizo lo demás. Descanse siempre en paz.

De repente nos encontramos con las cenizas de sus huesos en las manos. Ahora están esparcidas en la umbría de una montaña que se divisa desde cualquier punto de la ciudad. Mirar a la montaña es recordarle felizmente. Cada año le honramos en su aniversario. Algunas poesías y una breve oración son la ofrenda.

Maria José


Los pasos lejanos

Mi padre duerme.
Su semblante augusto figura un apacible corazón;
está ahora tan dulce...
si hay algo en él de amargo, seré yo.
Hay soledad en el hogar; se reza;
y no hay noticias de los hijos hoy.
Mi padre se despierta,
ausculta la huida a Egipto, el restañante adiós.
Está ahora tan cerca;
si hay algo en él de lejos, seré yo.
Y mi madre pasea allá en los huertos,
saboreando un sabor ya sin sabor.
Está ahora tan suave, tan ala, tan salida, tan amor.
Hay soledad en el hogar sin bulla, sin noticias, sin verde, sin niñez.
Y si hay algo quebrado en esta tarde,
y que baja y que cruje,
son dos viejos caminos blancos, curvos.
Por ellos va mi corazón a pie.

César Vallejo

*

Fotografia de mi padre en su vigesimo segundo aniversario

Octubre. En esta cocina humeda y tan poco acogedora
Examino el desconcertado rostro de mi padre cuando era joven.
Sonríe timidamente, sujeta con una mano el cordón
De una perca dorada y en la otra
Una botella de cerveza Carlsbad.

En vaqueros y con una camisa de algodón se apoya
Contra el guardabarros delantero de un Ford de 1934
Le gustaría aparentar fuerza y decisión para la posteridad,
Con su viejo sombrero inclinado sobre la oreja.

Toda su vida mi padre quiso ser un tipo seguro.
Pero los ojos le delataban, y las manos,
Al mostrar blandamente el cordón de la perca
Y la botella de cerveza. Padre, te quiero,
Pero ¿cómo puedo darte las gracias, yo que tampoco se
Coger una botella,
Y que ni siquiera conozco los sitios donde se pesca?

R. Carver

*