Thursday, March 30, 2006

Los limones


Escúchame, los poetas laureados
se mueven solamente entre plantas
de nombres poco usados: bojes ligustros o acantos.
Yo prefiero los caminos que desembocan en los herbazales
zanjas donde en charcos
medio secos agarran los muchachos
alguna extenuada anguila:
los senderos que siguen los ribazos,
descienden entre los penachos de las cañas
y penetran en los huertos, entre los árboles de los limones.

Mejor si la algazara de los pájaros
se apaga engullida por el azul:
más claro se oye el susurro
de las ramas amigas en el aire que casi no se mueve,
y las impresiones de este olor
que no sabe desatarse de la tierra
y llueve en el pecho una dulzura inquieta.
Aquí las diversas pasiones
de la guerra por milagro callan,
aquí también a nosotros pobres nos toca nuestra parte de riqueza
y es el olor de los limones.

Mira, en estos silencios en los cuales las cosas
se abandonan y parecen dispuestas
a traicionar su último secreto,
a veces se espera
descubrir un error de la Naturaleza,
el punto muerto del mundo, el anillo que no aguanta,
el hilo desenredado que finalmente nos coloque
en medio de una verdad.
La mirada escudriña alrededor,
la mente indaga acuerda desune
en el perfume que inunda
cuando más languidece el día.
Son los silencios en los que se ve
en cada sombra humana que se aleja
alguna turbada Divinidad.

Pero falta la ilusión y nos alcanza el tiempo
en las ciudades rumorosas donde el azul se muestra
sólo a pedazos, en lo alto, entre los cimacios.
La lluvia fatiga la tierra, después; se agolpa
el tedio del invierno sobre las casas,
la luz se vuelve avara—amarga el alma.
Cuando un día por un mal cerrado portal
entre los árboles de un patio
aparece el amarillo de los limones;
y el hielo del corazón se derrite,
y en el pecho bullen
sus canciones
las trompetas de oro de la solidaridad.

Eugenio Montale

Wednesday, March 29, 2006

Mama en Cieza

Nuestra Familia (Torres de Cotilla)

Claudia y Papi entre olivos (Majal Blanco)

Primera excursion en bici


Siguiendo el Rio Segura.


El Rio corre en un pliegue de la tierra, entre paredes verdes.
Una bóveda de luz azul, amarilla, verde y clara cuelga sobre la tierra que respira agua y calor.
El Rio se esconde dentro de una arruga, se arrastra, no corre, quisiera ser serpiente.
Claudia pedalea delante, con diligencia, como si tuviera que cumplir una tarea dificil; su bici oscila como si fuera el primer vuelo, en el polvo blanco blanco.

Comimos en una huerta, en la noche profunda y verde de las hojas; los limones y las naranjas parecen grandes estrellas, planetas de vida gaya; en la profundidad del mar de hojas brillan amarillos frutos de oro y se reflejan en trazas de flores de oro como polvo.

Reposamos pedaleando en el recuerdo vivo de lo que ya no es.
26\3\2oo6

Sunday, March 19, 2006

Excursion a Rambla Salada


Lunes 21 de Marzo

Hemos salido a las 10 y media de Murcia y llegado a las 11 cerca de la Rambla Salada. Un dia de nubes variables y de manchas de luz.
A la entrada nos saludó un lagarto ocelado, desapareciendo en las hierbas con un ruido sedoso.
El cauce salado es una mancha móvil de amarillos y verdes. Algas como pinceladas groseras y generosas. Más lejos los montes de la Sierra de la Pila cortan el azul y el gris luminoso del cielo.
Un hilo de naranjas traza el limite superior del paisaje de sequedad blanca y amarilla.
Bajo el agua la negra podredumbre salina que generó la vida.
Hemos comido cerca del lago de la "Casa del Agua" en una luz irlandesa, bajo un cielo de leyendas de olvidos.